19.2.09

Lápiz sobre papel: "Joven sentada en un segundo escalón"

Abandonó el pueblo. Se llevó en una libreta los billetes que fueron el alimento de una minúscula fogata la primera noche en el bosque. La vereda del bosque, como el mismo deseo, le hizo dar vueltas en el mismo punto. La percepción es un chiste. El segundo fuego de la segunda noche consumió la libreta y la tinta de poesía barata que la abordó. Habrá que pensar en algo para no encender fuego por tercera vez. El siguiente día fue de nuevo cómplice de las desventajas que trae el espacio abierto. El tercer fuego era débil como sus piernas. Tomó la imagen de la joven sentada en un segundo escalón que él mismo dibujó: El fuego la devoró y se apagó. La humareda se esparcía entre los árboles y el cielo.

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