El flujo vital ahora se postra en el mat y se evapora en la tranquilidad de la meditación. Soy un alma tolerante que deambula en nubes con querubines regordetes que ríen entre su inmensa bondad. Animaciones en el chat, altos y corpulentos los brazos del gimnasio, la figura de la sílfide que recorre la selva pavimentada. Lo bello deshace al contemplador. Morir es más vital que nacer: se puede desear morir pero no desear nacer.
Me odio porque he hecho de la sensibilidad un templo al orgasmo, al sueño reparador y a la tranquilidad del sillón; al agua después del deporte y mi piel es una tabla rellenada y tachada de cantidades. Le he taladrado los omóplatos a lo sensible para ponerle unas alas. En verdad lo he hecho.
Vann
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